Tener muérdago en casa es una forma de traer buena energía, armonía y buenos deseos al hogar.
Es un gesto simbólico que representa protección, unión y nuevos comienzos.
Se cuelga para acompañar el invierno con un ambiente más cálido y para recordar que siempre es buen momento para empezar de nuevo.
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El muérdago es una planta que no toca la tierra.
Crece suspendido entre el cielo y las ramas, por eso desde la antigüedad se considera un símbolo de protección, unión y buenos comienzos.
Durante siglos se ha colgado en los hogares para atraer armonía y para bendecir a quienes entran por la puerta.

La tradición del beso bajo el muérdago es una costumbre anglosajona que dice que, si dos personas se encuentran bajo el muérdago, deben besarse. Ese beso simboliza unión, afecto y un año lleno de buena energía.
En la época victoriana, con cada beso se arrancaba una bolita blanca. Cuando se acababan las bolitas, ya no se podía besar más.
Esta frase resume el simbolismo del muérdago: una planta que une mundos y trae equilibrio al hogar. Durante siglos se ha colgado en los hogares para atraer armonía y para bendecir a quienes entran por la puerta.
En muchas zonas rurales de España, el muérdago se ha usado como protector del hogar y de la familia. Se colgaba en la entrada para atraer salud, suerte y evitar malas influencias. También se regalaba el día de Año Nuevo como símbolo de buenos deseos.Una costumbre sencilla y auténtica que sigue viva en muchos pueblos.
El muérdago no solo se cuelga para atraer protección y buena energía: también tiene su final simbólico.
La tradición europea cuenta que, cada 13 de diciembre, se quemaba el muérdago que había estado colgado desde la Navidad anterior.
Al prenderlo al fuego, se dejaban atrás las cargas del año, todo lo que pesaba o lo que se quería dejar ir. Era una forma sencilla de “hacer espacio” para un ciclo nuevo.
Después del fuego purificador, se colocaba una rama fresca, como símbolo de renovación y buenos comienzos.
Hoy en día sigue siendo un gesto bonito y muy simbólico:
despedir lo que ya no suma y dar la bienvenida a una energía más ligera en el hogar.(Puedes hacerlo en un lugar seguro, en exterior o en un recipiente resistente al calor.)
Cada año, el 13 de diciembre, quemar el muérdago te recuerda soltar lo que pesa y abrir espacio para lo que sí quieres en tu vida

Tradicionalmente se cuelga en un lugar alto:– En la entrada de casa
– En el marco de una puerta
– En el salón o zona común
Se ata con una cinta (roja, verde o dorada) y se deja ahí durante la temporada navideña para proteger y bendecir a quienes pasen bajo él.

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